Tegucigalpa 06 oct.- Las calles de La Ceiba fueron escenario de una protesta de taxistas que reclaman medidas frente al impacto de los combustibles en sus ingresos y costos de operación. La jornada se desarrolló de forma pacífica, mientras el sector mantuvo su reclamo a la espera de una respuesta oficial
El gremio sostiene que el encarecimiento está reduciendo el margen de operación de las unidades y afectando los ingresos de quienes dependen diariamente del servicio. Geovany Maradiaga, presidente de la Asociación de Taxistas Unidos de Honduras (ATAXUH), y Antonio Barahona, vicepresidente de la organización, coincidieron en que mantener los vehículos trabajando se ha vuelto más costoso.
La exigencia central del gremio apunta a los impuestos aplicados a los combustibles, los taxistas proponen suspenderlos durante seis meses y sostienen que una medida temporal de ese tipo aliviaría parte de los costos que enfrentan para mantener las unidades en circulación.
Como antecedente, Maradiaga recordó que en administraciones anteriores se otorgaron subsidios al transporte y señaló que esos recursos provenían de la recaudación sobre los combustibles. El dirigente mencionó ese mecanismo dentro de las alternativas que, a criterio del sector, podrían evaluarse nuevamente.
Maradiaga también llevó el reclamo hacia la forma en que se distribuyen los ajustes económicos y sostuvo que el peso de las medidas no debería recaer únicamente sobre trabajadores y población de menores ingresos. Dentro de ese argumento cuestionó recursos destinados a salarios de funcionarios y vehículos oficiales.
Durante la protesta de este martes no se registraron cierres totales de carreteras, pero los dirigentes advirtieron que ese escenario podría cambiar si sus planteamientos no reciben respuesta. Entre las acciones mencionadas para una siguiente etapa figuran eventuales tomas de vías.
El siguiente paso dependerá de la respuesta que reciba el gremio a sus planteamientos sobre los impuestos y los costos de operación. Ese escenario marcará si la protesta se mantiene en su nivel actual o avanza hacia nuevas medidas de presión en La Ceiba.


