Santiago de Chile, 6 oct (EFE).- Un escenario marcado por la contracción productiva y una extendida crisis laboral pone en cuestión la estrategia económica del presidente chileno, José Antonio Kast, luego de que el desempleo alcanzara un 9,6 % en el trimestre junio-agosto, su máximo en cinco años, y el Banco Central recortara su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de entre 0,25 % y 0,75 %.
En total, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cerca de un millón de personas se encuentran sin trabajo, resultado que llevó al Ejecutivo a impulsar el llamado Plan Chile Despega, una agenda de corto plazo para contener el desempleo que movilizará cerca de 1.350 millones de dólares.
Acelerar la inversión pública con proyectos de infraestructura, reconstrucción y vivienda es el principal eje de esta agenda de Gobierno, que entre otras medidas amplía los subsidios a la contratación y fomenta proyectos comunales según necesidades laborales.
Sin embargo, especialistas consultados por EFE señalan que los factores que explican la incapacidad de la economía chilena para generar empleos se deben no solo a elementos coyunturales, sino a «problemas estructurales» que se arrastran hace años.
Debilidad económica

Si bien la contracción económica ha marcado los índices de la actividad productiva en Chile este año, con contracciones del 0,9 % y del 0,2 % durante el primer y segundo trimestre, respectivamente, el estancamiento no es un problema nuevo.
«Sería un error atribuir toda la debilidad actual del empleo exclusivamente a la coyuntura reciente. El Banco Central ya señalaba en 2018 que el mercado laboral mostraba cierto rezago respecto de la actividad y documentaba problemas persistentes de informalidad y alta rotación», dijo a EFE la directora del Departamento de Economía de la Universidad Diego Portales, Marcela Perticará.
«A eso se agregan otros desafíos: los costos laborales han aumentado, la productividad ha tenido un desempeño débil y la automatización y las nuevas tecnologías están empezando a cambiar la demanda por ciertas tareas y ocupaciones», agregó.
Perticará subrayó que el problema de largo plazo apunta a la incapacidad de transformar el crecimiento e inversión en empleos «formales y productivos, algo que no ocurre de manera automática».
Mujeres y jóvenes, los más afectados

Una situación especialmente compleja identifica para mujeres y jóvenes el profesor asociado de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile Fabián Duarte, aunque por razones diferentes.
«Los más jóvenes enfrentan dificultades para acceder a su primer empleo, y las mujeres tienen restricciones vinculadas principalmente a las responsabilidad de cuidado», dijo a EFE.
El desempleo femenino alcanzó el 10,3 % en junio-agosto, mientras que el desempleo juvenil, personas entre 15 y 24 años, se situó en un 24,6 %, y un 21,6 % de las personas entre 25 y 34 años no estudiaba ni trabajaba.
«No tenemos buenos puentes entre la educación y el trabajo. La empresa que contrata a una persona sin historia laboral está apostando, y en tiempos de incertidumbre las empresas apuestan menos», apuntó Duarte.
La problemática laboral en el caso de las mujeres es más estructural, recalcó el académico, en tanto que «siguen cargando con los hijos y los adultos mayores, y eso restringe horarios, movilidad y el tipo de empleo al que pueden aspirar».
«La regla de sala cuna, que se activa solo con veinte trabajadoras, es un incentivo directo a no contratar a la mujer número veinte. Fue pensada para proteger y termina castigando», agregó.
«No me pegué en la cabeza»
El ministro chileno de Hacienda, Jorge Quiroz, ha insistido en la meta original del Gobierno de bajar el desempleo al 6,5 % durante el mandato de esta Administración.
«No me pegué en la cabeza (…) para allá vamos, sé que no me creen», sostuvo a principios de octubre en el XIII Encuentro Anual de la Cámara Nacional de Comercio.
El Gobierno impulsó una polémica reforma económica y tributaria con la que busca fomentar el crecimiento y la generación de trabajo, medida que reduce el impuesto a las empresas del 27 % al 23 %, pero también otorga beneficios fiscales para la repatriación de capitales e invariabilidad tributaria a las grandes inversiones.
«Es un movimiento táctico para llegar en buen estado al año 2028 y 2029, que es cuando van a venir las fuertes inversiones», señaló Quiroz.
En un «escenario optimista», señala el economista de la Universidad de Santiago Francisco Castañeda, se crearían los 100.000 empleos producto del paquete de medidas de corto plazo, «pero hay que tener cuidado, porque muchos van a ser puestos de trabajo temporales y no de largo plazo».


