Kabul/Islamabad, 3 mar (EFE).- Pakistán y el régimen talibán ofrecieron este martes balances de víctimas incompatibles tras días de combates fronterizos, con una disparidad de cifras que oscila entre los casi 500 combatientes muertos que Pakistán cuenta y los más de 100 civiles que Kabul reporta.
La versión de Pakistán

El Gobierno paquistaní, a través de su ministro de Información, Atta Ullah Tarrar, situó en 482 el número de combatientes talibanes fallecidos desde el inicio de la operación «Ghazb lil Haq» (Ira por la Verdad).
Según el mando militar de Islamabad, sus tropas han matado a casi medio millar de «insurgentes», incluyendo 67 muertos en las últimas 24 horas en incursiones en las provincias de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa (KP). En cuanto a sus propias filas, Islamabad solo ha confirmado hasta la fecha la muerte de 13 de sus efectivos.
Sobre el terreno militar, mientras Pakistán reclama haber destruido 185 vehículos blindados enemigos, el Ministerio de Defensa afgano se desmarca de esas cifras y solo reconoce oficialmente 13 bajas en sus filas.
La versión de los talibanes
El viceportavoz oficial de los talibanes, Hamdullah Fitrat, precisó hoy en una rueda de prensa en Kabul que al menos 110 civiles han muerto y 123 han resultado heridos como consecuencia de los ataques militares paquistaníes.
Según Fitrat, la ofensiva ha provocado además el desplazamiento de 8.400 familias y cuantiosas pérdidas materiales.
Impacto civil y verificación externa
Al margen de los comunicados oficiales, testigos presenciales y fuentes médicas informaron a EFE de la actual situación en puntos del lado afgano como la provincia de Kunar, donde un mortero mató el lunes a tres niños en un campo de refugiados, o el paso de Torkham (Nangarhar), donde los bombardeos alcanzaron el campamento de Omari causando muertes entre menores y heridos en el personal médico.
Asimismo, fuentes médicas en la provincia afgana de Paktika constataron la recepción de 29 muertos no combatientes tras ataques aéreos en zonas rurales, mientras que en el campamento de Anzargi (zona de Takht-e-Pul, en la provincia afgana de Kandahar), la artillería mató a otros cinco menores en las últimas 72 horas.
La escalada, que comenzó el 22 de febrero en la provincia afgana de Nangarhar con la muerte de 17 miembros de una misma familia, cubre ya prácticamente toda la franja fronteriza de 2.600 kilómetros.
Los combates terrestres se han intensificado en 16 puntos de la provincia paquistaní de Baluchistán, afectando a los distritos de Qilla Saifullah, Noshki y especialmente al área de Chaman, un paso fronterizo vital donde los enfrentamientos están forzando la huida de miles de personas hacia el interior de Afganistán.
Hasta el momento, organismos internacionales como la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) han logrado confirmar fehacientemente 48 muertes civiles, aunque el acceso restringido a las zonas de combate impide verificar la magnitud total de los nuevos balances aportados por las autoridades de Kabul.
Más de 40 civiles muertos y 100 heridos en la guerra entre Pakistán y Afganistán, dice ONU
Kabul/Islamabad, 3 mar (EFE).- La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) afirmó este martes que la escalada bélica ha provocado al menos 146 víctimas civiles en territorio afgano desde el pasado 26 de febrero, incluyendo 42 fallecidos y 104 heridos, entre los que se encuentran mujeres y niños.
La misión internacional subraya que estas cifras «continúan siendo preliminares» y detallan un patrón de daño que afecta directamente a la población no combatiente.
Las víctimas civiles incluyen aquellas causadas por «fuego indirecto en enfrentamientos transfronterizos, que impactaron áreas residenciales en las provincias afganas de Paktya, Paktika, Nangarhar, Kunar y Khost», así como las derivadas de «ataques aéreos en las provincias de Paktika y Nangarhar».
Este contexto de violencia ha forzado a un desplazamiento masivo que la ONU cifra en aproximadamente 16.400 hogares que han tenido que abandonar sus comunidades en las zonas impactadas por los choques.
La UNAMA destaca que este nuevo flujo de desplazados se superpone a una tragedia previa, ya que cientos de familias que aún permanecían fuera de sus hogares tras el sismo de Kunar de agosto de 2025, descrito por el organismo como el «más mortífero de Afganistán en casi 30 años», han recibido ahora instrucciones de «abandonar el área y regresar a su lugar de origen o quedarse con familiares como medida de precaución».
La situación humanitaria se agrava por la destrucción de instalaciones críticas, ya que el reporte oficial confirma que «instalaciones médicas y humanitarias, incluyendo el hospital de emergencias en el puesto fronterizo de Torkham y un centro de tránsito de la OIM, también han resultado dañadas».
Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de sus suministros, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha pausado sus actividades, lo que deja a unas «160.000 personas impactadas por la suspensión de las distribuciones de alimentos» en provincias que ya experimentan niveles críticos de desnutrición.

