Moscú, 20 ene (EFE).- El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, admitió este martes que no existen contactos con Estados Unidos para prolongar un año los límites al armamento estratégico contemplados por el START III, el último tratado de desarme nuclear aún vigente entre ambos países y que expira el 4 de febrero.
“No existen contactos concretos sobre este asunto entre especialistas de ambos países”, dijo en su conferencia de prensa tradicional de principios de año.
Subrayó que Washington ha expresado sólo en la prensa su intención de abrir “nuevas negociaciones sobre estabilidad estratégica y se menciona a China”.
Con todo, recordó que Moscú “respeta” la postura de Pekín, que consiste en asegurar que Rusia y EE.UU. superan con creces al gigante asiático en materia de arsenales nucleares, por lo que “no ve la necesidad de participar en tales negociaciones”.
Lavrov añadió que, si se trata de incluir a más firmantes en un futuro tratado de desarme estratégico, habría que tener en cuenta los arsenales de dos países aliados militarmente de EE.UU. como Francia y el Reino Unido.
Mientras que -resaltó- rusos y chinos no han forjado nunca una “alianza militar”.
El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso en septiembre de 2025 a su colega estadounidense, Donald Trump, prolongar por un plazo de doce meses el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), iniciativa que éste calificó de “buena idea”.
A su vez, calificó de paso “erróneo” y “corto de miras” desde “muchos puntos de vista” una posible renuncia definitiva de Washington al tratado, que fue firmado en abril de 2010 por los entonces presidentes estadounidense, Barack Obama, y ruso, Dmitri Medvédev.
Varios altos funcionarios rusos como el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, han advertido del riesgo de una posible escalada nuclear si no se prolonga el START.
Al proponer su prolongación, Putin aseguró que esa medida “solo será viable con la condición de que EE.UU. actúe de manera análoga y no dé pasos que minen o destruyan la actual equivalencia de potenciales de disuasión”.
Rusia suspendió la aplicación del tratado, aunque no llegó a denunciarlo, el 21 de febrero de 2023, tras lo que los especialistas occidentales no han podido inspeccionar las instalaciones rusas.
El tratado limita el número de armas nucleares estratégicas, con un máximo de 1.550 cabezas nucleares y 700 sistemas balísticos para cada una de las dos potencias, en tierra, mar o aire.
A su vez, Putin aseguró que Rusia sólo se planteará reanudar en un polígono ártico (Nueva Zembla) los ensayos nucleares suspendidos por la URSS en 1990 si Washington vuelve a realizar dichas pruebas.
Lavrov: la UE y la OTAN viven una “muy profunda crisis” debido a Groenlandia
Moscú, 20 ene (EFE).- El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró hoy que la OTAN y la Unión Europea viven una “muy profunda crisis” debido, entre otras cosas, al conflicto con EE.UU. por el control de la autonomía danesa de Groenlandia.
“La OTAN vive una muy profunda crisis. La Unión Europea también. Y la OSCE está en las últimas. Creo que todos esos esquemas están condenados al fracaso”, dijo Lavrov en su tradicional conferencia de prensa de principios de año.
Destacó que en Europa se habla incluso de que “ya es hora” de disolver la Alianza Atlántica, ya que “uno de los países de la OTAN se dispone a atacar a otro país de la OTAN”.
“En el seno de la comunidad occidental se observan tendencias de crisis. Groenlandia es el ejemplo más evidente que está a la vista de todos (…) Era difícil imaginar que eso podía ocurrir”, señaló después de asegurar que, en realidad, dicha isla ártica no es parte inalienable de Dinamarca.
El jefe de la diplomacia rusa subrayó que “la concepción euroatlántica de seguridad y cooperación se ha desacreditado. Por eso mismo nosotros hablamos de seguridad eurasiática. No se debe considerar por defecto que haya una estructura europea, sea la OTAN, la OSCE o la UE”.
Denunció que los países de la OTAN aún albergan planes de combatir con Rusia y calificó de “suicida” cualquier provocación contra el enclave báltico ruso de Kaliningrado.
El ministro ruso también tachó de “funesta” la política que propone integrar a Ucrania en una nueva arquitectura de seguridad europea “contra la Federación Rusa” y consideró que los europeos perdieron en 2014 y en 2021 la oportunidad de participar en el arreglo de la crisis ucraniana.
Por ello, llamó a los líderes occidentales “con amplitud de miras” a reanudar el diálogo con Moscú para el advenimiento de un nuevo orden mundial.
