Tegucigalpa, 10 ago.- Las altas temperaturas y los períodos prolongados de sequía están aumentando la vulnerabilidad de los bosques de pino frente al gorgojo descortezador, una plaga que continúa generando daños en distintas zonas del país.
El Instituto de Conservación Forestal (ICF) registra 296.89 hectáreas afectadas durante 2026, distribuidas en 414 reportes detectados mediante las labores de vigilancia y seguimiento forestal.
Yoro concentra la mayor superficie comprometida, con más de 100 hectáreas dañadas, mientras también se mantienen registros en Lempira, El Paraíso y otros departamentos con presencia importante de bosques de pino.
La reducción de humedad debilita las defensas naturales de los árboles y facilita el ataque de estos insectos, por lo que las áreas sometidas a mayor estrés hídrico presentan condiciones más favorables para la aparición de nuevos focos.
Los monitoreos identifican al pino ocote entre las especies más afectadas y al género Ips entre los principales responsables de los brotes. Las labores de control incluyen la ubicación y extracción de árboles infestados para limitar la expansión hacia sectores cercanos.
La permanencia de temperaturas elevadas y escasez de lluvias podría favorecer la aparición de nuevas afectaciones, mientras una recuperación sostenida de las precipitaciones ayudaría a reducir el estrés de los árboles y las condiciones que facilitan la propagación de la plaga. (BG-Stampa)


