Tegucigalpa, 4 may.- La tensión entre dirigentes del transporte urbano y el Gobierno podría aumentar esta semana, luego de que representantes del sector aprobaran movilizaciones para exigir una revisión de tarifas y respuestas a compromisos que, aseguran, siguen sin cumplirse.
La decisión fue tomada durante una asamblea del rubro, en la que los transportistas acordaron salir a las calles como medida de presión. Aunque algunos dirigentes hablan de movilización y otros advierten sobre un posible paro, el sector sostiene que las acciones podrían intensificarse si no reciben una respuesta pronta.
El dirigente, Marvin Galo, señaló que existen pagos atrasados desde diciembre, enero, febrero, marzo y abril, además de un incremento constante en los costos de operación. Entre los principales factores mencionó el alza en combustibles, energía y salario mínimo, situación que, según dijo, mantiene al sector en condiciones difíciles.
Los transportistas también cuestionan que no se haya avanzado en una revisión tarifaria, pese a las reuniones sostenidas en mesas técnicas. Según los representantes, las conversaciones con mandos intermedios ya fueron agotadas sin alcanzar una solución concreta.
Otro de los puntos expuestos por el sector es el impacto diario del combustible. De acuerdo con los cálculos presentados, cada unidad estaría enfrentando un incremento aproximado de 1,000 lempiras diarios, lo que representaría cerca de 2.3 millones de lempiras adicionales cada día.
El dirigente de Transporte, Jorge Lanza hizo un llamado directo al presidente, Nasry Asfura, para que reciba a los representantes del transporte y atienda personalmente la problemática. Aseguró que el diálogo sigue siendo importante, pero advirtió que la falta de respuesta podría llevar al sector a tomar medidas más fuertes.
Los transportistas afirmaron que no buscan afectar a la población, pero insistieron en que no pueden continuar operando bajo las condiciones actuales. Su exigencia principal es una revisión justa de tarifas, el cumplimiento de pagos pendientes y una reunión directa con el Gobierno para evitar que el conflicto escale en las calles.


