Soledad Álvarez
Roma, 3 abr (EFE).- El cierre casi completo del estrecho de Ormuz puede provocar una crisis económica más seria que la causada por la covid-19 si la situación se alarga más de dos meses, debido al “efecto cascada” del encarecimiento del precio de los alimentos, según advierte el economista jefe de la FAO, el peruano Máximo Torero.
“Si el estrecho de Ormuz permanece cerrado entre 30 y 60 días más, las consecuencias en la producción y los precios de los alimentos pueden ser más serias que la crisis que se vivió durante la pandemia de la Covid-19 si no tenemos cuidado”, afirmó Torero en entrevista con EFE en Roma, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El conflicto de Oriente Medio y, en especial, el bloqueo ‘de facto’ del estrecho de Ormuz por Irán ya incide en los precios de los alimentos porque por este enclave circula el 35 por ciento del petróleo mundial, entre el 20 y 30 por ciento del total de los fertilizantes, el 20 por ciento del gas natural o el 45 por ciento del sulfuro.
Se trata de insumos imprescindibles para la agricultura y la producción de alimentos.
Encarecimiento del 2,4 % en marzo
El último índice de precios de los alimentos de la FAO, divulgado este viernes, promedia 128,5 puntos en marzo, un 2,4 % más que en febrero y un uno por ciento más respecto al mismo mes de 2025.
En el primer mes de conflicto, los fertilizantes se han encarecido un 50 por ciento, con consecuencias en países en periodo de siembra y que se ven obligados a comprar suministros más caros: es el caso de Bangladés, India y Sri Lanka, en Asia; y Sudán y Kenia, en África.
Estos países, según la FAO, son los “de mayor emergencia” en el momento actual por la subida de los fertilizantes.
Pero si el conflicto se prolonga, las consecuencias empezarán a afectar a grandes exportadores de alimentos como Brasil, Argentina, Estados Unidos o Australia, cuyos sectores productivos, ante la subida de precios y los bajos márgenes actuales, tendrán que tomar decisiones.
“Estos son países que sí marcan la oferta mundial de alimentos”, subraya el alto funcionario de la FAO, quien advierte que decisiones como cultivar lo mismo con menos insumos, sembrar menos o cambiar a cultivos menos intensivos son factores cuyos efectos sobre los precios se percibirán a mediados y finales de este año.
Ataques a plantas de energía y salinizadoras
Al cierre de Ormuz se añaden otros factores preocupantes como los ataques a plantas de energía y salinizadoras que, recuerda Torero, provocarán que la recuperación económica sea más lenta si persiste el conflicto. Otra variable es la desaparición de la demanda de alimentos por parte de los países del Golfo, grandes importadores.
Si el conflicto, iniciado por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero, se prolonga más de 60 días afectará la productividad del próximo año: “Mientras más países caigan en esa cascada, peor va a ser la situación para el próximo año”, resume el experto de la FAO.
Aunque son los productores quienes primero están sintiendo los efectos de la guerra, el economista jefe de la FAO avisa de que los ciudadanos lo notarán en sus bolsillos a finales de año.
“No nos damos cuenta de la magnitud de lo que esto puede ser”, indica Torero, quien no obstante aboga por no entrar en pánico ni generar incertidumbre.
“Hay reservas de alimentos. Pero hay un problema de costos de insumos que hay que solucionar rápidamente. Y la solución en este caso es abrir el estrecho de Ormuz”, urge.
De esta crisis también se extraen lecciones, entre ellas, la ventaja de que el mix energético global se haya diversificado en los últimos tiempos: “Hace diez años el impacto hubiera sido muchísimo mayor”.
A su juicio, hay que aumentar la resiliencia y diversificar las fuentes, también en el caso de los fertilizantes: “Es el momento de invertir en agricultura sostenible y con distintas fuentes de energía e insumos”, concluye el economista jefe de la FAO.
La FAO indica que el precio de los alimentos subió un 2,4 % debido al conflicto en Irán
Roma, 3 abr (EFE).- Los precios mundiales de los alimentos básicos aumentaron por segundo mes consecutivo en marzo (2,4 %) debido principalmente al alza de los precios de la energía vinculada a la escalada del conflicto en Oriente Próximo, según los cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El índice de precios de los alimentos de la FAO , que registra las variaciones mensuales de los precios internacionales de una cesta de productos alimenticios comercializados a nivel mundial, promedió 128,5 puntos en marzo, un 2,4 % más que en febrero y un 1,0% más que hace un año, según informó este viernes en un comunicado.
Los precios de los cereales de la FAO aumentó un 1,5 % respecto al mes anterior, impulsado principalmente por el alza los precios mundiales del trigo, que subieron un 4,3% debido al deterioro de las perspectivas de cosecha en Estados Unidos a causa de la sequía y a las expectativas de una reducción de las siembras en Australia por el aumento de los costes de los fertilizantes.
Las cotizaciones mundiales del maíz subieron ligeramente, ya que la amplia disponibilidad global compensó la preocupación por la falta de los fertilizantes mientras que el precio del arroz disminuyó un 3 % en marzo, debido a la época de cosecha, la menor demanda de importaciones y la depreciación de la moneda frente al dólar estadounidense.
“Los aumentos de precios desde que comenzó el conflicto han sido moderados, impulsados principalmente por los precios más altos del petróleo y amortiguados por la abundante oferta mundial de cereales, pero si el conflicto se extiende más allá de 40 días con altos costos de insumos y los bajos márgenes actuales, los agricultores tendrán que elegir: cultivar lo mismo con menos insumos, sembrar menos o cambiar a cultivos menos intensivos que requieran fertilizantes”, alertó el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.
Y agregó que “estas decisiones afectarán los rendimientos futuros y determinarán nuestro suministro de alimentos y los precios de las materias primas para el resto de este año y todo el próximo”.
El índice de precios del aceite de la FAO aumentó un 5,1 % con respecto a febrero, situándose un 13,2 % por encima de su nivel del año anterior, mientras que el de la carne aumentó un 1 % respecto al mes anterior.
El precio de los productos lácteos aumentó un 1,2 %, impulsado principalmente por las cotizaciones más altas de la leche en polvo en medio de una disminución estacional de los suministros en Oceanía y el de azúcar aumentó un 7,2 % en marzo.
