Jerusalén, 3 abr (EFE).- El patriarca latino de Jerusalén y máxima autoridad para los católicos en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, presidió este Viernes Santo la liturgia de la Pasión de Cristo en la Basílica del Santo Sepulcro, después de que Israel restringiera su acceso el pasado Domingo de Ramos.

Según un comunicado del Patriarcado, la misa se celebró por la mañana en el Calvario, la parte situada a la derecha del altar dentro de la basílica, ubicada en el barrio cristiano de la ocupada Ciudad Vieja de Jerusalén Este, donde la tradición sitúa la crucifixión y muerte de Jesús.

Ayer, Jueves Santo, Pizzaballa ofició también en esta basílica la misa de la Cena del Señor, que incluyó el antiguo rito del lavatorio de pies y una procesión alrededor del Sepulcro.

Por las restricciones al número de personas que pueden congregarse como consecuencia de la guerra con Irán, la misa estuvo limitada al patriarca y cuatro religiosos, además de los frailes que residen en el complejo del Santo Sepulcro, detalló el Patriarcado.

El pasado domingo, la Policía israelí no permitió a Pizzaballa entrar en el Santo Sepulcro, donde iba a oficiar una bendición y misa por el Domingo de Ramos sin público.

Las restricciones por seguridad limitan el aforo a grupos de máximo 50 personas, debido al conflicto con Irán, siempre que haya cerca un refugio o búnker (inexistentes en Jerusalén Este ocupado).

La consternación internacional fue inmediata, con líderes europeos en Italia, Francia, Hungría, España o Portugal condenando la medida adoptada por el Gobierno israelí, pero también el propio embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, que señaló que con el rezo judío las autoridades israelíes no estaban siendo igual de restrictivas.

“Las iglesias, sinagogas y mezquitas de Jerusalén cumplen con la restricción de 50 personas o menos. Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”, dijo Huckabee en X, después de argumentar que los cuatro representantes que le acompañaban “estaban muy por debajo” del límite de 50 personas.

Horas después, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reculó y dijo en otro comunicado que Pizzaballa podía “celebrar servicios religiosos según desee” esta Semana Santa.

“He dado instrucciones a las autoridades competentes para que se le conceda al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino, acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén”, dijo en X, tras haber justificado antes su veto a la basílica por motivos de “seguridad”.

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