Washington, 20 feb (EFE).- El presidente de EE.UU., Donald Trump, condenó duramente este viernes el fallo “terrible” del Supremo que invalida los aranceles “recíprocos” y de otra índole que impuso bajo poderes de emergencia, un duro revés a su agenda política y económica, y anunció que impondrá un nuevo gravamen global del 10 % bajo un nuevo marco legal y sin contar con el aval del Congreso.
“El fallo del Supremo sobre los aranceles es profundamente decepcionante”, dijo Trump después de que la alta corte decidiera con una clara mayoría de 6-3 que el Gobierno no tiene facultades en tiempos de paz para imponer aranceles con base a la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977.
Trump consideró que los magistrados que fallaron en su contra lo hicieron “influenciados por intereses extranjeros” y aseguró que los países que “han estado estafando” a EE.UU. “durante años están eufóricos” tras el dictamen, que podría significar el reembolso de entre 175.000 y 240.000 millones de dólares recaudados con los llamados “gravámenes recíprocos” anunciados en abril de 2025, entre otras medidas.
Por otro lado, agradeció a los jueces discrepantes, Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh, los magistrados más conservadores de los nueve que componen el Supremo, por apoyarlo y afirmó que “al leer las opiniones de disenso, nadie puede argumentar en contra”.
Aranceles sin la autorización del Congreso
La mayoría del Supremo señaló que el uso de la IEEPA, pilar de la guerra comercial de Trump, supondría una delegación excesivamente amplia del poder tributario que la Constitución reserva al Congreso, ya que el Alto Tribunal consideró que los aranceles son un tipo de impuesto a los ciudadanos.
En su comparecencia improvisada desde la Casa Blanca, Trump, sin embargo, insistió en que no tiene por qué trabajar con los legisladores para imponer gravámenes a los socios comerciales de la mayor economía del mundo.
“Tengo derecho a imponer aranceles y siempre lo he tenido”, zanjó en un claro intento por seguir imponiendo el poder Ejecutivo al Legislativo y al Judicial.
Antes, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, dijo que trabajaría para buscar “la mejor estrategia a seguir” y expresó su respaldo al mandatario, argumentando que estas políticas han generado “miles de millones de dólares”.
La minoría demócrata en el Senado y la Cámara celebró el fallo como “una victoria para el bolsillo de los estadounidenses” y llamó a “poner fin la guerra comercial”.
Nuevo gravamen global del 10 %
Trump, que aseguró que cuenta con “alternativas muy poderosas” para imponer nuevas tasas, explicó que va a recurrir a tres leyes que harán más compleja la implantación de los aranceles, pero que le permitirán seguir con su política económica a pesar de la decisión del Supremo.
Dentro de estas nuevas opciones, el presidente estadounidense anunció hoy que firmaría una nueva orden “para imponer un arancel global del 10 % en virtud de la Sección 122 (de la Ley de Comercio de 1974), además de los aranceles normales que ya se están cobrando”.
La ley que usará Trump en esta nueva orden ejecutiva solo permite incrementar aranceles hasta un 15 % y en períodos de 150 días, por lo que no está claro cómo se articulará a largo plazo.
Tampoco se ha precisado cómo se aplicarán estos nuevos gravámenes que, según indicó el mandatario, podrían entrar en vigor en tres días. Además, advirtió que estas tasas podrían ser superiores a las ya vigentes.
También adelantó que iniciarán varias investigaciones “en virtud de la Sección 301 y otras”, para proteger al país “de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”.
Revés a la guerra comercial de Trump
El dictamen del Supremo afecta a la tarifa global base del 10 % a las importaciones extranjeras y los llamados gravámenes “recíprocos” a los socios comerciales de la mayor economía del mundo, junto a aranceles adicionales del 25 % a México y a Canadá para presionar a estos países a frenar el flujo de drogas como el fentanilo a través de sus fronteras hacia EE.UU.
También se incluyen las decisiones de Trump de aumentar hasta un 50 % los aranceles a Brasil y la India como represalia por el enjuiciamiento a su aliado el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y la compra de crudo ruso, respectivamente.
Ahora, además, se revertiría la suspensión de la exención arancelaria que regía desde hace casi un siglo sobre los envíos ‘de minimis’ de mercancías de escaso valor, con serias repercusiones para el comercio electrónico.
Trump impondrá un arancel global del 10 % bajo una Sección de la Ley de Comercio de 1974
Washington, 20 feb (EFE).- El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que impondrá un arancel global del 10 %, tras conocerse la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de anular parcialmente sus aranceles, y apuntó que lo hará “dentro de tres días” y amparado en una ley de 1974.
“Firmaré una orden para imponer un arancel global del 10 % en virtud de la Sección 122 (de la Ley de Comercio de 1974), además de los aranceles normales que ya se están cobrando. También estamos iniciando varias investigaciones en virtud de la Sección 301 y otras, para proteger a nuestro país de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”, declaró Trump.
La Ley de Comercio de 1974 es una norma histórica de Estados Unidos que otorga al poder ejecutivo facultades para imponer aranceles de hasta el 15 % durante períodos de 150 días.
Trump, que aseguró que cuenta con “alternativas muy poderosas” para imponer aranceles, explicó que va a recurrir a tres leyes que harán más compleja la implantación de los aranceles, pero que le permitirán seguir con su política económica a pesar de la decisión judicial del Supremo.
“Es un proceso un poco más largo. Intenté simplificar las cosas, pero no nos dejaron hacerlo”, aseguró en su comparecencia ante la prensa apenas tres horas después de que su medida estrella haya sido parcialmente anulada por el poder judicial estadounidense.
Además de la Ley de Comercio de 1974, también mencionó la Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada por el presidente John Fitzgerald Kennedy en plena Guerra Fría, y que le permitió ampliar la autoridad presidencial para negociar acuerdos comerciales y modificar aranceles.
También apeló a la Ley Arancelaria Hawley-Smoot de 1930 (o Smoot-Hawley), una norma estadounidense aprobada en el contexto de la Gran Depresión y que aumentó los aranceles de importación a niveles históricamente altos con el propósito de proteger a las industrias y agricultores estadounidenses de la competencia extranjera.
El fallo de la Corte Suprema establece que el Gobierno estadounidense no tiene facultades inherentes en tiempos de paz para imponer aranceles sobre la base de la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977 invocada por Trump como pilar de su guerra comercial, en tanto que los jueces consideran que esos gravámenes son un impuesto y, por lo tanto, requieren la aprobación del Congreso.
El presidente, visiblemente contrariado por la decisión judicial, aseguró que “la Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA”.
“Puedo hacer lo que quiera con la IEEPA, imponer un embargo total, pero no puedo cobrarle a nadie ni un dólar por ello. Es ridículo, pero no importa, porque tenemos otras maneras, muchas otras maneras”, concluyó Trump.
