Caracas, 15 feb (EFE).- Delsa Solórzano y Andrés Velásquez, dirigentes de la oposición en Venezuela, reaparecieron en la escena pública después de largos meses en la clandestinidad, con la intención de hacerse escuchar cuando el país vive una nueva etapa tras la captura por parte de EE.UU. de Nicolás Maduro y encontrarse bajo el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
Ambos, aliados de la líder opositora y nobel de la paz María Corina Machado, relataron en sendas entrevistas con EFE que decidieron retomar las calles luego de que el pasado 8 de enero se anunciara la liberación de un “número importante” de presos políticos.
Cientos han sido excarcelados, incluyendo muchos de los detenidos durante la crisis desatada tras las presidenciales de julio de 2024, en las que Maduro fue proclamado ganador por un organismo electoral controlado por el chavismo que no publicó las actas de votación.
Uno de los excarcelados fue Juan Pablo Guanipa, quien salió el pasado 8 de febrero, pero horas después fue nuevamente detenido tras encabezar una caravana en defensa de los presos políticos, y ahora se encuentra en arresto domiciliario.
Esto, sin embargo, no ha hecho retroceder a Solórzano y Velásquez.
Derecho a hacer política
El 19 de enero, Andrés Velásquez, exgobernador del estado Bolívar y líder de La Causa R -partido que integra la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la principal coalición opositora-, ofreció una rueda de prensa después de permanecer 16 meses en la clandestinidad.
En sus declaraciones, Velásquez rechazó un escenario en el que se prolongue el Gobierno de Rodríguez, quien asumió la Presidencia encargada tras la captura de Maduro y la primera dama, Cilia Flores, en el ataque militar estadounidense del pasado 3 de enero.
En diálogo con EFE, defendió su determinación de reasumir la vida pública: “En el momento en que se abrió la posibilidad después de los eventos del 3 de enero, teníamos que aprovechar para salir a la superficie, y aquí estamos y creo que no hay que permitir que esa puerta se cierre, sobre todo si tomamos en consideración el mensaje enviado por el régimen con el resecuestro de Juan Pablo Guanipa como para dar una advertencia”.
“No vamos a retroceder en cuanto a que tenemos derecho a hablar, a hacer política en Venezuela, aunque sea desafiando las medidas que ellos puedan aún mantener”, complementó.
El también exdiputado explicó que su decisión y la de otros opositores de resguardarse, entre ellos la propia Machado, hoy fuera del país, fue tomada al ver que el Gobierno “se afincó en su política represiva” para “mantenerse ilegítimamente en el poder”.
Velásquez recuerda la clandestinidad como un episodio “duro”, durante el que sufrió la distancia con su equipo, sus amigos y, principalmente, con su familia, aun cuando mantenían la comunicación, incluyendo con su hija, a cuya graduación de bachillerato no pudo asistir.
Fin del “terror”
Delsa Solórzano, presidenta fundadora del partido Encuentro Ciudadano, otro de los que sumó fuerzas a la PUD, se dirigió el pasado 27 de enero a la sede de su formación política. Había permanecido 17 meses oculta.
El anuncio de la liberación de presos políticos, en cuya defensa ha centrado buena parte de su lucha, no solo fue el impulso que la llevó a reaparecer en público, sino también, señaló, a ver el comienzo del fin del “terror” en Venezuela.
La exdiputada se resguardó a causa de la que describe como la “persecución brutal” desatada tras el denunciado fraude electoral de 2024. Tomó la decisión luego de una movilización en Caracas el 28 de agosto de ese año.
“Para ser útiles al país teníamos que mantenernos seguros, vivos y libres y cuidar a los equipos. Cuando aquí se llevan a alguien, cae todo el equipo también y se llevan a la familia. Ser útil a Venezuela no siempre es desde lo público, no siempre es desde el ruido. A veces es desde el silencio. Me tocó ser útil a Venezuela durante 17 meses desde la soledad del silencio”, afirmó.
En ese tiempo, confiesa, la sostuvo la disciplina y la fe en Dios y en sus creencias: “Lo único que he hecho es luchar por Venezuela”.
“Ojalá que esta etapa de terror, de horror, de dolor y de oscuridad que vivió Venezuela quede definitivamente en el pasado y no haya nunca más ninguna generación, piense como piense, que tenga que pasar por esto”, agregó.
Las excarcelaciones y la propuesta del Gobierno de una ley de amnistía, que espera por su aprobación en el Parlamento, han servido de fondo para que la oposición haya retomado también las manifestaciones callejeras, como las lideradas el pasado jueves por el movimiento estudiantil.
La última la había encabezado Machado en enero de 2025, cuando salió de la clandestinidad para defender la reclamada victoria de Edmundo González Urrutia en las presidenciales.
Carlos Seijas Meneses y Saraí Coscojuela
