Leópolis (Ucrania), 31 ene (EFE).- El cese parcial de los ataques contra el sistema energético ucraniano se está aplicando desde el jueves, pero Rusia sigue bombardeando otras instalaciones, mientras los ucranianos, que experimentan una nueva ola de frío extremo en medio de extensos cortes de luz, se muestran escépticos sobre las intenciones de Moscú.

“No siento que haya un alto el fuego. Los Shahed siguen atacando”, dijo a EFE Yevguenia Lebedeva, una psicóloga de la ciudad de Zaporiyia (sur), haciendo alusión al tipo de drones kamikaze que Rusia emplea con más frecuencia en sus ataques.

Pese a la tregua parcial, Lebedeva ha seguido escuchando fuertes explosiones desde su ciudad, situada a unos 20 kilómetros del frente. A lo largo de las últimas 24 horas, Rusia ha lanzado más de 1.000 ataques con drones artillería y aviación contra la región del mismo nombre, ya que sus bombardeos contra las áreas fronterizas y del frente no se han interrumpido.

Los sistemas energéticos sufren el frío

Aunque desde la noche del jueves al viernes no se han registrado ataques contra la infraestructura energética, el sistema, gravemente dañado, está sufriendo la carga adicional de las temperaturas, que están descendiendo rápidamente.

Tras mantenerse durante una semana en torno a los cero grados, han caído a 15 grados bajo cero en Kiev, donde cientos de edificios de viviendas permanecían el día de hoy sin calefacción debido a ataques anteriores de Rusia contra la infraestructura esencial.

En la mañana del sábado, una perturbación técnica propició la caída simultánea de dos líneas de alto voltaje, entre Ucrania central y occidental, y entre Ucrania y Moldavia, lo que obligó a reducir la generación de las centrales nucleares y provocó un apagón completo en buena parte del país.

Aunque el ministro de Energía, Denís Shmihal, aseguró que las reparaciones aliviarían la situación en cuestión de horas, quedaron interrumpidos temporalmente servicios en todo el país, entre ellos el metro de Kiev y de Járkov (noreste) o el suministro de agua de la capital.

Aunque la situación es menos grave en el oeste de Ucrania, donde se concentra buena parte de la capacidad de generación de electricidad que le queda al país, las autoridades de Leópolis, cerca de la frontera polaca, han pedido a los ciudadanos que se preparen para el peor de los escenarios.

Con unas temperaturas que se prevé que caigan aún más, hasta los 28 grados bajo cero en la noche del domingo al lunes, Rusia puede aprovechar la ocasión para atacar de nuevo la infraestructura crítica, destacó el alcalde Andrí Sadovi.

Por ello instó a los residentes a “almacenar alimentos básicos, agua potable y medicamentos” y a asegurarse de que las personas ancianas o enfermas no se quedan solas.

Docenas de edificios públicos, equipados con generadores eléctricos y estufas de leña, estarán dispuestos para acoger a los vecinos que se queden sin calefacción y sin electricidad en casa.

El suministrador eléctrico Yasno advirtió a los negocios y a los servicios esenciales que los generadores deben utilizar un tipo especial de diésel para soportar las temperaturas extremas.

Preparados para nuevos ataques

Pocas personas en Ucrania creen que el cese temporal de los ataques contra el sistema energético sea una señal de que Rusia esté dispuesta a cambiar de postura.

Al interrumpir temporalmente los ataques hasta el domingo, Rusia intenta crear la imagen de que busca un acuerdo de paz e incrementar la presión sobre Ucrania para que acepte los ultimátums de Moscú, advirtió el experto energético del Centro Razumkov Volodímir Omelchenko, en vísperas de la próxima ronda de conversaciones en Abu Dabi.

“Si las autoridades ucranianas no aceptan (las demandas rusas), se les acusará de beligerancia y de las bajas que se produzcan más adelante, y continuarán los ataques contra el sistema energético”, escribió.

El presidente de la Duma Estatal rusa Viacheslav Volodin ya advirtió el viernes de que la semana que viene esperan a los ucranianos “nuevos problemas”, ya que los diputados rusos insisten en aplicar “un arma de venganza más potente”.

Una breve interrupción de los ataques contra el sistema energético no es “nada nuevo”, alertó en sus redes sociales el analista político Vitali Portnikov que señaló que Rusia ha usado estas pausas para acumular más drones y misiles con el fin de abrumar las defensas aéreas ucranianas.

Por el otro lado, Rusia también podría beneficiarse de una interrupción de los ataques ucranianos con drones contra la infraestructura petrolera, que le permite proteger su economía y la estabilidad social, argumentó Portnikov.

Rostyslav Averchuk

El metro de Kiev deja de funcionar debido a los cortes de luz por ataques rusos

Berlín, 31 ene (EFE).- El metro de Kiev y otras infraestructuras en diversos puntos de Ucrania dejaron de funcionar temporalmente este sábado debido a apagones provocados por los ataques rusos contra el sistema energético, que Moscú ha detenido por el momento en medio de la ola de frío como parte de una tregua parcial acordada con mediación de EE. UU.

Según informó en Telegram la administración de la capital ucraniana, un corte de suministro eléctrico obligó a suspender el tráfico en el metro e interrumpió también el funcionamiento de los ascensores.

“El tráfico en el metro fue detenido debido al bajo voltaje en la red. Las estaciones de metro pueden funcionar ahora mismo como refugios”, afirmó el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko.

El grupo energético DTEK informó de que se han introducido en la capital y la región circundante cortes de suministro de emergencia -al igual que en la región sureña de Odesa-, que se suman a las interrupciones planificadas que se llevan a cabo regularmente en casi todo el país y por las que los usuarios pasan cada día horas sin luz y calefacción.

El maltrecho estado del sistema energético, tras meses de ataques rusos, también condujo este sábado a que se interrumpiera el funcionamiento del servicio de trolebuses en Sumi (norte), donde los apagones también afectaron al sistema municipal de agua y alcantarillado, produciendo cortes del suministro.

En Vínitsia (oeste), dejó de funcionar por falta de electricidad la principal estación de bombeo, por lo que toda la ciudad se quedó sin agua, según informaron las autoridades municipales en Facebook.

No obstante, desde la noche del jueves al viernes no se han registrado nuevos ataques rusos contra el sistema energético, según confirmó el viernes por la noche el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

El líder estadounidense Donald Trump anunció el jueves que había pedido a su homólogo ruso, Vladímir Putin, que detuviese durante una semana los ataques contra el sistema energético ucraniano por la ola de frío, algo que el Kremlin aceptó, aunque indicó que la tregua parcial concluiría este domingo.

Está previsto que durante la noche as temperaturas bajen en Kiev este sábado hasta los 19 grados bajo cero y el domingo hasta los 24 grados bajo cero, día en que se podrían alcanzar en otros puntos del país mínimas de hasta 28 grados bajo cero.

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