Tegucigalpa, 5 ago.- La prolongada falta de lluvias mantiene bajo presión la producción agrícola y el abastecimiento de alimentos en varias regiones de Honduras, donde cerca de un millón de personas enfrentan los efectos de la sequía o permanecen expuestas a inseguridad alimentaria.
Juan José Reyes, jefe de Alerta Temprana de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), informó que 75 municipios continúan en alerta amarilla y otros 48 permanecen en verde debido al déficit de precipitaciones.
Las autoridades realizarán nuevas evaluaciones para establecer si las zonas con mayores daños requieren pasar a alerta roja. Esta medida permitiría ampliar la respuesta institucional y concentrar recursos en las comunidades más afectadas.
La situación se ha intensificado durante la canícula, luego de varios meses con lluvias insuficientes. En algunos sectores, la escasez de agua y las pérdidas en los cultivos han reducido la disponibilidad de granos básicos para las familias.
Los departamentos con mayores afectaciones incluyen Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, Comayagua y La Paz, donde equipos técnicos mantienen el seguimiento de los daños agrícolas y las necesidades de la población.
COPECO señaló que la atención deberá incorporar alimentos, agua potable, medicamentos, servicios médicos y apoyo para recuperar las actividades productivas, especialmente en los hogares que dependen de la agricultura para subsistir.
El pronóstico climático fue remitido a la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), que analizará las condiciones para el ciclo de postrera tras las pérdidas registradas en la siembra de primera. La decisión sobre una eventual alerta roja dependerá de los resultados de las evaluaciones en curso. (BG-Stampa)


