Madrid, 7 jun (EFE).- Un millón doscientas mil personas asisten este domingo a la misa del papa en la plaza de Cibeles de Madrid, según los organizadores, para participar en el acto más multitudinario de su visita a España.

El papa León XIV llegó a la plaza de Cibeles poco antes de las 10.00 hora local tras un recorrido en papamóvil por varias calles de Madrid para presidir la misa y la procesión por la festividad del Corpus Christi.

Los reyes de España, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; la ministra de Educación, Milagros Tolón; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, recibieron al papa a su llegada a la misa de Cibeles.
El pontífice fue recibido entre gritos de «viva el papa» a bordo del papamóvil, antes de recorrer el Paseo del Prado y rodear la plaza de Neptuno para saludar a la multitud allí congregada.
Ya de vuelta en Cibeles, el papa recibió de manos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, la Llave de Oro de la ciudad antes de dar comienzo a la ceremonia.
Durante el recorrido hasta Cibeles, el papamóvil se detuvo en más de una ocasión, para bendecir por ejemplo a algunos bebés que le acercaban hasta el vehículo miembros de la escolta de la papa.
En este domingo, la agenda del pontífice incluye a primera hora de la tarde un encuentro privado en la Nunciatura Apostólica con los miembros de la Orden de San Agustín, a la que pertenece y de la que fue prior general durante dos mandatos consecutivos, entre 2001 y 2013, periodo en el que estuvo en España en numerosas ocasiones para conocer de primera mano a la comunidad agustina en el país.
‘Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte’ es el título del encuentro que mantendrá por la tarde en el Movistar Arena de la capital con numerosas personalidades y representantes de distintas disciplinas en su empeño por reforzar el diálogo entre la Iglesia y la sociedad contemporánea.
León XIV exhorta a salir del egoísmo y no despreciar al hermano en la misa de Madrid
Madrid, 7 jun (EFE).- El papa León XIV exhortó este domingo a los católicos españoles a no despreciar al hermano y salir del «egoísmo, la indiferencia y de una fe cómoda y privada» para comprometerse con «el bien común», en una multitudinaria misa ante más de 1,2 millones de personas en la plaza de Cibeles de Madrid.
«Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano», recordó León XIV a los fieles, a quienes instó a «romper las cadenas de todo egoísmo».
La misa, el acto más multitudinario de la visita del papa a España, precede a la procesión del Corpus Christi que recorrerá las calles de la capital.
El papa inició su homilía con un homenaje a la tradición religiosa de España, al Corpus Christi y a sus «solemnes procesiones», que «han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español».
Después de la misa, el pontífice presidirá la procesión del Corpus Christi, y explicó que de esta manera «Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana».
«Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien sufre. El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados», destacó.
Y recordó que también en España el día del Corpus se celebra el Día de la Caridad, por lo que invitó a todos a sacar, no solo la custodia, «sino dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo».
Por ello, el papa en su homilía hizo una petición a «la España de hoy y de mañana»: que «la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy».
«Nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común», subrayó.
Asimismo, alentó también a los católicos españoles a que no se encierren «en una devoción privada», sino que se abran «a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza».
«La gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza para quienes encontramos», concluyó el papa.
En la procesión del Corpus, el papa llevará una custodia del Santísimo Sacramento de 1943 y que se guarda en el Museo de la Catedral de la Almudena de Madrid.
Hará la procesión bajo palio, un dosel que lo protegerá y una tradición antigua que León XIV recuperó el año pasado en el Corpus por las calles de Roma.


