Nueva York, 9 abr (EFE).- La historia del arte ha etiquetado a quienes no pasaron por las aulas de las grandes academias como “aficionados” o “artistas populares”, pero el American Folk Art Museum de Nueva York centra la atención en ellos en una muestra que recorre desde las obras que Edmund Monsiel hizo mientras se escondía de los nazis en un ático de Polonia a los paseos con armaduras de superhéroes de Daldo Marte por las calles de La Habana.
La exhibición, ‘Self-Made: A Century of Inventing Artists’ (‘Hecho a sí mismo: un siglo de artistas inventores’), que hace un recorrido desde 1914 hasta la actualidad, no busca simplemente mostrar obras de arte “popular”, sino examinar cómo estos artistas se han conceptualizado y representado a sí mismos bajo sus propios términos.
“Al centrar las perspectivas de los creadores, ‘Self-Made’ desplaza el enfoque del papel del espectador y lo sitúa de lleno en el artista”, explicó a la prensa este jueves la comisaria jefa de la muestra, Valérie Rousseau.
La exposición, compuesta por textos, esculturas y numerosos lienzos, se organiza en tres ejes fundamentales: autorretratos, álter egos y autobiografías.
En la primera galería, el espectador se encuentra con obras como ‘El artista y su modelo’ (1945), de Morris Hirshfield. En ella, el pintor -un inmigrante judío polaco que fue sastre gran parte de su vida- utiliza estrategias visuales clásicas para reafirmar su estatus profesional, pintándose con paleta y bata frente a un desnudo femenino, apropiándose así de géneros tradicionalmente reservados para la élite académica.
Joe Coleman expone tres autorretratos: en ‘El diablo Anse Hatfield’, el artista está en un primer plano con un gran rifle, pero en ‘Viaje a Candyland’ es más difícil encontrarlo, ya que esta obra es un intrincado laberinto de palabras y coloridas imágenes en las que describe cómo fue pasar la pandemia con su mujer en su casa del estado de Nueva York.
No obstante, el autorretrato más curioso es ‘Domingo, a la reunión’, un chaleco recubierto de objetos como joyas, pines y hasta un mechón rubio de su esposa.
“Mucha gente quizás no piense en las piezas como un autorretrato. Ese (chaleco) lo empecé en la década de 1980. Hay autorretratos antiguos míos en los que aparece el mismo chaleco, pero solo con tres objetos colgados”, anota a EFE el artista, quien explica que al cumplir 70 años decidió donar el chaleco al museo y empezar uno nuevo.
La sección de Álter Egos revela cómo el arte sirve de armadura contra el trauma, como fue el caso de Edmund Monsiel (1897-1962), que dibujó cientos de rostros meticulosos mientras se escondía de los nazis en un ático en Polonia; esas caras, variaciones de sí mismo, eran su única conexión con una identidad que el mundo exterior intentaba borrar.
Por su parte, el cubano Daldo Marte transforma desechos industriales de La Habana en armaduras de superhéroes.
En la muestra, además de la coraza, hay un video en el que se ve cómo Marte se pone su obra y cómo, cuando camina por la ciudad, no solo cambia su identidad, sino que transforma la percepción de quienes lo rodean, convirtiendo la espera de un autobús en risas y asombro.
‘Self-Made’ -de entrada gratuita y abierta a partir del viernes y hasta el 13 de septiembre- busca celebrar la resistencia de estos artistas.
En las paredes de la muestra, se pueden leer las palabras del pintor Thornton Dial: “Tienes que mirar hacia atrás para ver el futuro. Si no miras hacia atrás, seguramente te atropellarán”.
Sarah Yáñez-Richards
