Islamabad, 27 mar (EFE).- El Gobierno de Pakistán intensificó este viernes sus contactos en Asia y el golfo Pérsico para asegurar respaldos internacionales en su papel de mediador entre Washington y Teherán, ante la posibilidad de que Islamabad acoja conversaciones de alto nivel en las próximas horas.
El ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, lideró una ronda de consultas telefónicas que incluyó a sus homólogos de China, Kuwait, Egipto y Turquía y que han seguido a los contactos en los últimos días con países como Arabia Saudí o Malasia.
“Fue un placer conversar hoy con mi amigo, Su Excelencia Wang Yi (…) Reafirmamos la necesidad de restablecer la paz y la estabilidad en Oriente Medio y en la región en general”, escribió Dar en X tras conversar con su colega chino.
Según confirmaron ambas partes, Pekín ha expresado su “apoyo total” a las gestiones de Islamabad y ha asegurado que está dispuesto a “reforzar la comunicación y la coordinación estratégica” en la mediación paquistaní, esencial para restaurar la navegación en el estrecho de Ormuz, aseguraron.
En paralelo, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, conversó con el príncipe heredero de Kuwait, Sheikh Sabah Al Khaled.
“Agradecí al Príncipe Heredero de Kuwait su pleno respaldo a los esfuerzos de Pakistán para la mediación entre Irán y Estados Unidos, y aprecié el apoyo de Pakistán a Kuwait en la crisis actual”, dijo en X el mandatario.
Estos contactos se suman a los mantenidos en las últimas 48 horas con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Malasia, con los Pakistán trata de tejer una red de aliados que actúan como garantes de la propuesta de paz de 15 puntos presentada por la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El ministro paquistaní confirmó el jueves que su país actúa como canal oficial de las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, y detalló que lo hace con el apoyo de “países hermanos” como Turquía y Egipto.
Según el medio egipcio Ahram, el ministro de Exteriores de Egipto, Badr Abdelatty, confirmó este viernes que se espera una reunión de nivel ministerial a principios de la próxima semana, coordinada junto a Pakistán y Turquía, para abordar el “archivo iraní”, sin dar más detalles.
La CNN informó el miércoles de que la Casa Blanca trabaja para organizar una reunión este fin de semana en Pakistán entre el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y representantes de la República Islámica, algo que aún no ha sido confirmado por Islamabad.
Pakistán, el mediador entre EE. UU. e Irán condicionado por un pacto militar con Riad
Islamabad, 27 mar (EFE).- Pakistán es por el momento el principal canal de comunicación entre Estados Unidos e Irán, gestionando una propuesta de paz de Washington determinante para detener la guerra en Oriente Medio.
La mediación de Islamabad, sin embargo, avanza bajo la presión de sus propios acuerdos de defensa con Arabia Saudí, que podrían comprometer su neutralidad si el conflicto se expande.
La intensa actividad diplomática comenzó el domingo con una llamada entre el jefe del Ejército paquistaní, el mariscal Asim Munir, y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Un día después, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, contactó con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, para ofrecer Islamabad como sede de unas posibles conversaciones de tregua, coincidiendo con los preparativos de la Casa Blanca para enviar al vicepresidente JD Vance a la región.
A diferencia de países del Golfo como Catar, Pakistán no alberga bases militares estadounidenses, lo que le otorga un margen de neutralidad ante Teherán. Además, la embajada paquistaní en Washington acoge la misión diplomática de Irán desde la ruptura de relaciones entre ambos países en 1979.
Por parte de Estados Unidos, los lazos se han fortalecido a través de acuerdos comerciales facilitados por el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el respaldo del estamento militar paquistaní, vital en el gobierno, al que el propio Trump ha llegado a calificar como uno de sus aliados favoritos.
“Pakistán actúa más como facilitador que como mediador”, explicó a EFE el analista político Tahir Naeem Malik, que subraya que su posición responde a su doble vínculo estratégico: como vecino de Irán y aliado de Arabia Saudí. “Si se produjera una guerra directa entre ambos, sería el peor escenario posible para Islamabad”, añadió.
Según el analista, el país busca mantener un delicado equilibrio regional al tiempo que trata de recuperar su espacio estratégico en Oriente Medio, que había sido marginado en el pasado por países como la India, y evitar un escenario que altere el equilibrio de poder, como un eventual colapso del régimen iraní.
Sin embargo, el rol de Pakistán enfrenta un obstáculo legal debido a que Islamabad y Riad firmaron en septiembre de 2025 un Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua (SMDA) que obliga a Pakistán a intervenir militarmente si Arabia Saudí es atacada.
Tras los recientes ataques iraníes contra infraestructuras saudíes, el ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, confirmó haber recordado a Teherán la vigencia de este pacto.
Las autoridades paquistaníes trabajan ahora para evitar que una escalada de represalias en el Golfo obligue al país a abandonar su posición de mediador y entrar directamente en el conflicto, un escenario que agravaría su actual crisis energética y de seguridad fronteriza.


