Teherán, 15 feb (EFE).- Irán ha planteado beneficios económicos para Estados Unidos como resultado de un acuerdo en las conversaciones nucleares entre las partes, dijo este domingo el viceministro iraní de Exteriores y miembro del equipo negociador, Hamid Ghanbari.
“Para garantizar que un acuerdo sea sostenible, Estados Unidos debe beneficiarse de sectores económicos iraníes de alto rendimiento y de retorno rápido”, afirmó el viceministro de Exteriores iraní para la Diplomacia, según informó la agencia Fars.
El diplomático explicó que en las negociaciones se han incorporado intereses comunes en ámbitos como el petróleo y el gas, las inversiones mineras e incluso la compra de aviones estadounidenses por parte de Irán.
Además, destacó que los activos bloqueados de Irán en el extranjero también formarán parte del acuerdo, y que su liberación “debe ser real y utilizable, no meramente simbólica o temporal”.
Irán y Estados Unidos celebrarán el próximo martes en Ginebra la segunda ronda de negociaciones nucleares, después de retomar las conversaciones indirectas el 6 de febrero en Omán, país que ejerce de intermediario.
Al confirmar la reunión, el también viceministro de Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, afirmó en una entrevista con la cadena británica BBC en Teherán que “la pelota está en el campo de EE. UU.” y que, “si es sincero”, se puede alcanzar un acuerdo.
“Si se quiere un acuerdo, hay que centrarse en la cuestión nuclear”, dijo Ravanchi, quien descartó el enriquecimiento cero en Irán y tachó de innegociable el programa de misiles balísticos de su país por ser parte de su capacidad defensiva.
No obstante, el diplomático reiteró que Teherán está dispuesto a “examinar compromisos” sobre su programa nuclear, “siempre que Washington también entable conversaciones sobre el levantamiento de las sanciones”.
El viceministro iraní consideró la “propuesta de Teherán de diluir” los más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 % —muy cerca del 90 % necesario para el uso militar— como una señal de la disposición de Irán a llegar a un acuerdo.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo ayer en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM) que la administración de Donald Trump prioriza la vía diplomática para resolver las diferencias con Teherán, aunque indicó que alcanzar un acuerdo es “muy difícil”.
Trump ha amenazado con lanzar un ataque militar contra Irán en caso de que no se logre un acuerdo, para lo que ha enviado un segundo portaaviones a Oriente Medio.
Irán y Estados Unidos reanudaron el 6 de febrero las negociaciones indirectas bajo la mediación de Omán, en su primera reunión desde la guerra de los 12 días entre Teherán y Tel Aviv, en la que participó Washington con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes.
Ambas partes calificaron el encuentro como “bueno” y se emplazaron a una nueva reunión “pronto”, pese a las diferencias en torno al programa de misiles iraní y al apoyo de Teherán a grupos regionales como Hizbulá o Hamás, que Washington quiere frenar y que Irán rechaza.
Irán confirma una segunda ronda de negociaciones con EE.UU. el martes en Ginebra
Teherán, 15 feb (EFE).- Irán confirmó este domingo la celebración de una segunda ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos en Ginebra el martes, después de las especulaciones de medios estadounidenses al respecto.
El viceministro de Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, anunció en una entrevista con la cadena británica BBC, en Teherán, la continuación de las negociaciones el martes, y afirmó que “la pelota está en el campo de EE. UU.” y que, “si es sincero”, se puede alcanzar un acuerdo.
“Si se quiere un acuerdo, hay que centrarse en la cuestión nuclear”, afirmó Takht-Ravanchi, quien descartó el enriquecimiento cero en Irán, como han exigido las autoridades estadounidenses, pero reiteró que Teherán está dispuesto a “examinar compromisos” sobre su programa nuclear, “siempre que Washington también entable conversaciones sobre el levantamiento de las sanciones”.
Teherán considera la suspensión total del enriquecimiento de uranio como una “línea roja” y una violación de sus derechos en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Ante la pregunta de si Irán estaría dispuesto a sacar del país los más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 % —muy cerca del 90 % necesario para el uso militar—, el diplomático iraní respondió: “Aún es pronto para decir qué ocurrirá en el curso de las negociaciones”.
Días antes, el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohammad Eslami, afirmó que Teherán podría diluir el uranio enriquecido al 60 % si EE. UU. levanta todas las sanciones impuestas al país.
Takht Ravanchi también reiteró la oposición de Teherán a dialogar sobre su programa de misiles balísticos.
“Cuando fuimos atacados por los israelíes y los estadounidenses (en la guerra de los 12 días en junio), fueron nuestros misiles los que nos ayudaron; ¿cómo podemos aceptar quedar privados de nuestra capacidad defensiva?”, afirmó.
Estas declaraciones se producen después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara el viernes que un cambio de régimen en Irán sería “lo mejor que podría pasar” e informara del envío de un segundo portaaviones a Oriente Medio como medida de presión sobre Teherán para que firme un acuerdo.
Trump ha asegurado reiteradamente que prefiere un acuerdo con Irán a través de la diplomacia, aunque ha amenazado con acciones militares en caso de no lograrlo.
Ante estas amenazas, Irán y Estados Unidos reanudaron el 6 de febrero las negociaciones indirectas bajo la mediación de Omán, en su primera reunión desde la guerra de los 12 días entre Teherán y Tel Aviv, en la que participó Washington con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes.
Ambas partes calificaron el encuentro como “bueno” y se emplazaron a una nueva reunión “pronto”, pese a las diferencias en torno al programa de misiles iraní y al apoyo de Teherán a grupos regionales como Hizbulá o Hamás, que Washington quiere frenar y que Irán rechaza.

