Bruselas, 9 ene (EFE).- Una mayoría de los países de la Unión Europea dio este viernes luz verde a la firma del acuerdo comercial con el Mercosur, un paso clave hacia la finalización de un pacto histórico que lleva 27 años negociándose y creará la mayor zona de libre comercio del mundo en pleno encierro proteccionista de Estados Unidos.

El voto de este viernes permitirá que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajen próximamente a Asunción para la firma con sus homólogos al frente de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que se celebrará “lo antes posible” según fuentes comunitarias.

La rúbrica estaba prevista para finales del pasado mes de diciembre, pero el repentino “no” de Italia conformó una minoría de bloqueo junto a Francia y otros países, descarriló los planes de Costa y Von der Leyen para firmarlo antes del final de 2025 y forzó a posponerlo unas semanas.

En el voto de hoy, y tras reforzar aún más las salvaguardas para proteger a los agricultores europeos, Roma se ha pasado al voto a favor junto una veintena de socios comunitarios, incluyendo a Alemania y España, tradicionalmente los mayores valedores del acuerdo.

El voto en contra de Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, junto a la abstención de Bélgica, ha sido insuficiente porque los países en el “sí” reúnen a un 68,7 % de la población europea (el mínimo requerido era un 65 %).

Para acabar de convencer a los países reacios, los gobiernos europeos respaldaron hoy también establecer cláusulas de salvaguarda en favor de los agricultores europeos que permitan a la UE reaccionar rápidamente ante perturbaciones del mercado causadas por un aumento de las importaciones agrícolas procedentes del Mercosur.

Se aplicarán, en el caso de los productos sensibles, cuando haya precios al menos un 5 % inferiores de los artículos importados frente a los europeos comparables o bien aumentos del 5 % en los volúmenes de importación preferenciales sobre una media de tres años.

Esto se considerará, por regla general, motivo suficiente para iniciar una investigación, que podría llevar a una suspensión de las ventajas arancelarias para los países del Mercosur.

Una ratificación complicada

De cara a la ratificación, el acuerdo se considera “mixto” y se divide en dos partes, una comercial y un acuerdo de asociación, que siguen caminos paralelos: ambas tendrán que recibir el visto bueno del Parlamento Europeo antes de su conclusión formal y el acuerdo de asociación requiere, además, el consentimiento de todos los parlamentos nacionales de la UE.

La ratificación en la Eurocámara se prevé compleja por la gran división en el hemiciclo comunitario en un voto en el que la nacionalidad de los eurodiputados pesará tanto o más que las líneas ideológicas, con por ejemplo la práctica totalidad de los eurodiputados franceses en contra sin importar su color político.

Además, grupos prácticamente íntegros han anunciado su intención de votar en contra: es el caso de la ultraderecha de los Patriotas por Europa, que planea incluso una moción de censura contra Von der Leyen por el acuerdo, pero también de los Verdes o de la Izquierda por las preocupaciones ambientales y la competencia desleal que, arguyen, generará el pacto.

Críticas de agricultores frente a la alegría institucional

En respuesta al voto de este viernes, las organizaciones de agricultores europeos aseguraron que planean nuevas movilizaciones en protesta contra una firma que, dijeron, llega “tras meses de maniobras y presiones sin precedentes que confirman la complejidad y el carácter divisivo de este asunto”.

Pese a los ajustes a las medidas de salvaguardia adicionales ofrecidos por Bruselas, el acuerdo “sigue siendo fundamentalmente desequilibrado y defectuoso”, dijo Copa-Cogeca.

En la misma línea se pronunció la coordinadora Vía Campesina, que condenó una decisión que, dijeron, “ignora a los campesinos y deja de lado la democracia”. Desde las agrupaciones ecologistas, por su parte, Greenpeace condenó una decisión tomada pese a “la continua oposición de varios parlamentos y gobiernos de toda Europa”.

Pese a esta oposición, tanto Von der Leyen como Costa celebraron en sendas declaraciones el visto bueno a un acuerdo en el que, dijeron, ambas partes “ganan”.

“Como uno de los principales socios comerciales y de inversión del Mercosur, este acuerdo creará más oportunidades de negocio e impulsará la inversión europea en sectores estratégicos”, declaró Von der Leyen en un comunicado, en el que aseguró que han escuchado las preocupaciones del sector agrícola y “actuado en consecuencia”

Costa, por su parte, indicó en la red social X que el acuerdo es “bueno para Europa” porque “aporta beneficios reales para los consumidores y para las empresas europeas” y porque “es importante para la soberanía y la autonomía estratégica europea: con este acuerdo, la UE está dando forma a la economía global”. EFE

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El laberinto para ratificar el pacto con Mercosur tras su firma: ¿qué queda por hacer?

Bruselas, 9 ene (EFE).- El visto bueno de los países de la Unión Europea para firmar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur no supone el final del camino para este histórico pacto, que aún podría enfrentar sendos frenazos ante la justicia europea y en su proceso de ratificación en el Parlamento Europeo durante 2026.

El voto favorable de una mayoría cualificada de los países de la Unión Europea este viernes despeja el camino para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pueda viajar la próxima semana a Asunción (Paraguay) para firmar el pacto con sus socios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

El voto en contra de Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, junto a la abstención de Bélgica, no fue suficiente para contrarrestar el apoyo de otros grandes países de la UE, como España, Alemania e Italia -que se ha pasado al “sí” en los últimos días-, que lograron sacar adelante el voto con una mayoría de países que representa a un 68,7 % de la población europea (el mínimo era un 65 %).

La firma en Asunción da pie, no obstante, a un complicado camino hasta la ratificación completa del acuerdo, que depende del Parlamento Europeo (para los capítulos puramente comerciales) y de los parlamentos nacionales de los países de ambos bloques.

Problemas en el Parlamento

La Eurocámara no puede retocar el pacto, sólo escrutarlo y posteriormente aprobarlo o rechazarlo en su totalidad; primero lo harán sus comisiones de Comercio Internacional y de Asuntos Exteriores y, después, tendrá que votarlo el pleno en su conjunto. Aún no está claro si una mayoría de sus 719 eurodiputados le dará su apoyo.

“El Parlamento Europeo está hoy verdaderamente dividido. Se va a decidir por diez o quince votos de más de 700 diputados. Hay que ser muy prudente a la hora de afirmar que el Mercosur será ratificado con certeza”, predijo el eurodiputado liberal francés Pascal Canfin en una entrevista.

Es probable que los grupos no voten de manera homogénea, como suele suceder en los votos en la Eurocámara, sino que tenga más peso el país de origen de cada diputado que su afiliación parlamentaria.

Por ejemplo, la potente delegación polaca del Partido Popular Europeo seguirá probablemente la postura de su gobierno y votará en contra, según fuentes parlamentarias, aunque los populares europeos se vayan a pronunciar mayoritariamente a favor de la ratificación.

Este es el caso también de los diputados franceses repartidos por los distintos grupos políticos, más de 80 en total, y previsiblemente también de algunos belgas e irlandeses.

Por otro lado, algunos grupos se han pronunciado íntegramente en contra: es el caso de los Patriotas por Europa, en el que el partido de la francesa Marine Le Pen es el miembro más numeroso con diferencia, así como de los Verdes y la Izquierda.

Posible dictamen de la justicia europea

Incluso antes de llegar a ese voto definitivo, el Parlamento Europeo podría congelar la ratificación del pacto hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determine si es compatible con los tratados europeos.

Un grupo de 145 eurodiputados sumaron sus firmas ya a finales de 2025 a un texto que cuestionaba la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos nacionales.

Aunque el primer intento de llevarlo a voto en pleno fracasó en noviembre, fuentes cercanas a la iniciativa señalan a EFE que trabajan para incluirlo en la agenda del pleno de enero, donde se votaría por mayoría simple.

Si el Parlamento aprueba la propuesta de solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE, la ratificación se aplazará hasta que la corte europea haya emitido su opinión.

Largo periplo por los parlamentos nacionales

Por último, las partes del pacto que van más allá de lo puramente comercial tendrán que ser ratificadas por los parlamentos de cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea, un proceso que puede demorarse años.

Los países reacios que se han quedado en minoría en el Consejo pueden así ejercer el veto desde sus Parlamentos nacionales, si bien el pacto se aplicará ya de manera provisional aunque no todos los países hayan completado ese paso.

El Parlamento austríaco, entre otros, se ha pronunciado en contra del acuerdo y obligó a su Gobierno a vetarlo en el Consejo de la Unión Europea. Lo mismo hizo el Parlamento de Países Bajos en 2024, aunque desde entonces el Gobierno neerlandés ha cambiado de postura y ahora es defensor del acuerdo.

Más de 25 años de negociaciones para crear la zona de libre comercio más grande del mundo

Madrid, 9 ene (EFE).- El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, que avanza tras el respaldo formal, este viernes, de los gobiernos de los Veintisiete, cierra un ciclo histórico que comenzó en Buenos Aires en 1999 y que se ha caracterizado por sucesivos estancamientos y reactivaciones en el camino para crear la zona de libre comercio más grande del mundo.

El Consejo de la UE ha respaldado hoy oficialmente, por mayoría, la firma del acuerdo de asociación con Mercosur, que se espera para los próximos días.

Horas antes, los embajadores permanentes de los países comunitarios ya habían llegado a un acuerdo político.

Separados por más de 10.000 kilómetros, los dos bloques de países cuentan con una población conjunta de unos 780 millones de personas y suman aproximadamente el 25 % del PIB mundial.

Desde el principio de las negociaciones, los principales obstáculos se han centrado en las cuestiones agrícolas, los estándares medioambientales y las reglas de acceso a los mercados.

Tras un preacuerdo alcanzado en 2019, las discusiones se reanudaron con fuerza entre 2023 y 2025.

El 28 de junio de 2019 la UE y Mercosur lograron en Buenos Aires un acuerdo de libre comercio tras veinte años de diálogo.

Sin embargo, no fue hasta el 6 de diciembre de 2024 cuando se consiguió definitivamente en Montevideo el acuerdo que creó la mayor zona de libre comercio del mundo, pero a falta de la ratificación.

Lograr esta firma ha sido un reto para ambos bloques dado que la ratificación estaba bloqueada desde 2019 por el veto de varios países de la Unión, entre ellos Francia e Italia.

Los antecedentes del pacto comercial se remontan a 1995 cuando la UE y Mercosur rubricaron en Madrid el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación, que fue calificado de pionero por ser el primero entre dos uniones aduaneras.

Los vínculos con el Mercosur ya presentaban entonces una gran solidez.

De hecho, todos los países miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, además de los asociados Bolivia y Chile) habían firmado con la UE acuerdos de tercera generación y se beneficiaban de programas comunitarios de promoción de vínculos empresariales.

El objetivo en la primera parte del proceso era estrechar los lazos políticos, económicos, empresariales, culturales y científicos para, en una segunda fase, liberalizar los intercambios mediante la armonización y homologación entre las dos zonas, de conformidad con las normas de la OMC.

En la primavera de 2000, Mercosur y Unión Europea comenzaron en Buenos Aires la negociación del área de libre comercio para eliminar aranceles, restricciones y regulaciones.

Desde entonces se han celebrado casi una treintena de rondas negociadoras, en un proceso complejo, con frenazos, de varios años.

La UE ha sido tradicionalmente el primer socio comercial del Mercosur y el comercio de bienes entre ambas áreas se eleva a más de 100.000 millones de euros, según datos de 2024.

Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, y figuran como asociados Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam. Venezuela está suspendida desde diciembre de 2016.

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