Jerusalén, 13 nov (EFE).- El asalto a la mezquita Hajja Hamida, durante el cual un grupo de colonos israelíes quemaron la entrada del recinto sagrado y pintaron eslóganes racistas en sus paredes, es la última muestra de la creciente violencia de colonos israelíes en Cisjordania, donde en octubre se contabilizaron más de 500 ataques.
Los colonos vertieron durante la madrugada de este jueves materiales inflamables en la entrada de la mezquita, ubicada entre las localidades de Deir Istiya y Kafr Haris, en la gobernación de Nablus (Cisjordania ocupada), según contó el activista Nazmi al Salman a la agencia palestina Wafa.
La rápida intervención de los residentes evitó que el fuego se expendiera por todo el edificio, donde los colonos también pintaron eslóganes con mensajes racistas contra árabes y musulmanes.
Al igual que en los últimos días, los ataques se repitieron en distintas localidades. En Turmus Ayya (centro) los colonos arrancaron de raíz los olivos de Abdullah Awad, según denunció este mismo en WhatsApp. También residentes de la ciudad de Faraata (noroeste de Cisjordania) aseguraron que los colonos arrancaron sus árboles.
Aumento desbordado de la violencia
El asalto a esta mezquita se suma a una serie de ataques de gran escala que han marcado el último mes en Cisjordania, coincidiendo con la temporada de recolección de la aceituna, un período que históricamente ha sido un foco de altercados.
Justamente ayer otro grupo de colonos lanzó un ataque masivo contra instalaciones industriales y agrícolas cerca de la ciudad de Beit Lid, al norte de Cisjordania, dejando a su paso incendios e hiriendo a varios palestinos.
El martes, colonos también quemaron al menos cuatro camiones e hirieron a varias personas al este de la ciudad cisjordana de Tulkarem. Además, en días anteriores se registraron ataques contra varias aldeas de la castigada comunidad de Masafer Yatta, al sur de Hebrón.
Octubre fue el mes más violento desde 2013, ya que se registraron, según cifras de la ONU, 536 agresiones, incluidas ataques físicos, quema de campos, destrucción de olivos y restricciones de acceso a los olivares.
Los agresores son a menudo los mismos colonos uniformados, muchos de ellos reservistas del Ejército que viven en los asentamientos ilegales, quienes atacan a las poblaciones palestinas sin que haya intervención del Ejército o la policía israelí que, por el contrario, se ponen habitualmente del lado de estos colonos, según el relato de palestinos y activistas,
Además, este nuevo ataque se produce después de que el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, asegurara ayer que el Ejército está decidido a “detener” los ataques de colonos israelíes a civiles palestinos, activistas, periodistas y paramédicos, que se han intensificado en diferentes puntos de la Cisjordania ocupada.
“Estos actos contradicen nuestros valores, traspasan una línea roja y desvían la atención de nuestras tropas de su misión: defender a las comunidades y llevar a cabo operaciones. Estamos decididos a detener este fenómeno y actuaremos con firmeza hasta que se haga justicia”, dijo Zamir tras visitar Cisjordania ayer.
Condenas al ataque

El comandante del Ejército israelí a cargo de Cisjordania, Avi Bluth, pidió a los soldados que intervengan e intenten prevenir “cualquier acto de delincuencia nacionalista”.
Sin embargo, en septiembre se filtraron a la prensa declaraciones de Bluth en las que supuestamente decía que cada vez que un palestino atacase o hiriese a un colono, su aldea sería castigada, una afirmación que pone en entredicho el enfoque del alto mando en ocasiones.
El ataque de hoy a la mezquita ha provocado la condena desde la izquierda israelí, y el líder del Partido Demócrata, Yair Golan, calificó los hechos como “una escalada del terrorismo judío”.
Golan denunció la actitud “indulgente y permisiva” con los colonos de los ministros radicales de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y de Finanzas, Bezalel Smotrich, ambos colonos, e instó al Shin Bet (agencia de seguridad interna) y a la policía a “actuar con firmeza contra los criminales y llevarlos ante la justicia”.
Hamás denunció también el asalto apuntando que el ataque “revela, una vez más, el sadismo y el racismo de la ocupación contra nuestro pueblo” y lo calificó como “un crimen atroz y un ataque flagrante contra los sentimientos de los musulmanes y la libertad de culto”.
El Ministerio de Exteriores de la Autoridad Palestina condenó el “crimen odioso” cometido por los colonos contra la mezquita de Deir Istiya, e hizo al Gobierno israelí responsable de la “peligrosa escalada y la ola de creciente terrorismo colono”.
Hamás condena el incendio a manos de colonos israelíes de una mezquita en Cisjordania
Jerusalén, 13 nov (EFE).- El grupo islamista Hamás condenó este jueves el incendio provocado por un grupo de colonos israelíes en una mezquita en la localidad palestina de Deir Istiya, en el norte de Cisjordania: “Revela, una vez más, el sadismo y el racismo de la ocupación contra nuestro pueblo”.
“La quema de la Mezquita Hajja Hamida, ubicada entre las localidades de Kafr Haris y Deir Istiya, al norte de Salfit, en la Cisjordania ocupada, por grupos de colonos sionistas, es un crimen atroz y un ataque flagrante contra los sentimientos de los musulmanes y la libertad de culto”, protesta Hamás en un comunicado.
“Afirmamos que la escalada de crímenes terroristas perpetrados por colonos contra nuestra tierra, nuestro pueblo y nuestros lugares sagrados se lleva a cabo con el pleno apoyo y patrocinio del Gobierno de ocupación fascista (de Israel)”, continúa.
Al término del texto, el grupo islamista apela a la comunidad internacional a presionar a Israel en contra de estas acciones, asegurando que violan el derecho internacional.
Esta madrugada, colonos incendiaron la mezquita y escribieron eslóganes racistas en sus paredes.
El incendio se enmarca en la oleada de violencia de manos de colonos en el último mes, que se disparó en octubre coincidiendo con el inicio de la recolecta de la aceituna en Cisjordania, que ya de por sí es un foco anual de ataques.
Este jueves, el comandante de la brigada de Cisjordania en el norte, Ariel Gonen, envió una carta a las tropas advirtiendo de estos ataques: “Es un fenómeno en desarrollo grave y peligroso que incluye daños a palestinos no involucrados (el término que usa el Ejército para referirse a los civiles), y a veces a las fuerzas de seguridad en sí mismas”.
“Un grupo de criminales y anarquistas está tomando la ley por su propia mano; estos actos son injustificables e intolerables”, recoge la carta.
Este miércoles, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, aseguró que estaba “al tanto” de los ataques que se están produciendo en Cisjordania a manos de colonos y se comprometió a ponerlos fin.
“Estos actos contradicen nuestros valores, traspasan una línea roja y desvían la atención de nuestras tropas de su misión: defender a las comunidades y llevar a cabo operaciones. Estamos decididos a detener este fenómeno y actuaremos con firmeza hasta que se haga justicia”, aseguró.

