

Rosalía: “Si no tuviera una carrera musical, probablemente estaría estudiando teología”
Redacción internacional, 5 nov (EFE)- “Si no tuviera una carrera musical, probablemente estaría en la universidad estudiando teología”, afirma tajante Rosalía en una reflexión sobre su nuevo disco, ‘Lux’, un trabajo “maximalista” frente a su anterior álbum, ‘Motomami’ (2022), que describe como “minimalista”. La artista española hace estas declaraciones en una entrevista con el DJ neocelandés Zane Lowe en el Frontón Beti Jai (Madrid) que se ha publicado este miércoles en Youtube, después de unas jornadas polémicas en las que se han ido dando píldoras de su nuevo trabajo que han finalizado en la filtración total de ‘Lux’, aunque oficialmente el lanzamiento es este viernes. “Creo que la mejor ficción es la que tiene esa especie de línea difusa entre lo personal y lo universal, entre lo detallado y lo abstracto. Tiene que haber una especie de verdad mía, pero al mismo tiempo, creo que se trata de lo otro. Si estás escribiendo desde este lugar puedes cantar desde este lugar”, dice Rosalía en las imágenes previas a la entrevista. La catalana asegura que se prometió a si misma hacer un álbum en el que” iba a terminar las reflexiones, a terminar la canción, a seguir adelante hasta el final”, y reconoce que ahora que ‘Lux’ está terminado y es el momento de compartirlo, el tiempo que ha invertido le ha enseñado a tener paciencia. “Han sido tres años y muchas cosas pasan” en ese tiempo en el que Leonard Cohen fue una gran inspiración para ella. “Me gustaba que él solía decir: ‘Olvida tu ofrenda perfecta, todo tiene una grieta, así es como entra la luz, y eso es lo que yo quería y por eso se llama ‘Lux’”, afirma en la entrevista. Rosalía recuerda que se encerró mucho tiempo en el estudio para este trabajo, “leyendo y escribiendo una y otra vez”. “Después de ‘Motomami’ necesitaba parar en seco, leer y estudiar más. Si “no tuviera una carrera musical estaría en la universidad estudiando probablemente teología”, dice, “ampliar mis horizontes. Comprender como la gente concibe y entiende la santidad de forma diferente”. ‘Lux’, dice, tiene parte de ella, pero “creo que la mejor ficción es la que tiene esa línea difusa. Hay una línea difusa, como un punto de cambio entre lo personal y lo universal, entre lo detallado y lo abstracto, quizá entre lo implícito y lo que no. Son ambas”, dice intercalando el inglés y el español. Rosalía destaca el momento en el que cantó acompañada por la Sinfónica de Londres: “Se me ponían los pelos de punta siempre, incluso he llorado”, dice sobre la canción ‘Berghain’, que se pudo ver y escuchar al completo en Youtube y otras plataformas digitales, despertando una gran expectación, convirtiéndose en número 1 en España y situándose en séptimo puesto a nivel mundial en Spotify. El álbum llega más de tres años después del éxito de ‘Motomami’ (2022) y cuenta con colaboraciones de artistas como Björk, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz o Yves Tumor, entre otros. En él, Rosalía canta hasta en 13 idiomas, aunque el castellano sea la espina dorsal del proyecto, con versos de lenguas tan diversas como el ucraniano, el japonés, el mandarín, el inglés o el catalán, lo que da una idea de la vocación universal del mismo. La edición digital de ‘Lux’ está compuesta por 15 temas y las de CD y vinilo llegan a 18. El disco incluye canciones con títulos como ‘Sexo, violencia y llantas’, ‘Dios es un stalker’, ‘Sauvignon Blanc’, ‘La rumba del perdón’, ‘La perla’, ‘Reliquia’ y ‘Mio cristo’, en las que se entremezclan géneros como el flamenco, la ópera, la electrónica y el pop.‘Lux’, una Rosalía divina frente a las decepciones terrenales
Madrid, 5 nov (EFE).- Con ‘Lux’, su ambicioso y audaz cuarto disco de estudio que publica este viernes, Rosalía abandona las incertidumbres y decepciones del mundo físico, incluido el encuentro con amantes que son “terroristas emocionales”, para, a través de la espiritualidad, abrazarse a sí misma y su poder, como en la portada, y volverse “divina”.
Filtrado este miércoles en medio de una gran expectación, ya hay quien la ha elevado a los altares por la nueva vuelta de tuerca en registros al incorporar el canto lírico en ‘Berghain’, el primer anticipo, en un trabajo que aspira a ser luminoso desde su título de la mano de colaboradores como Silvia Pérez Cruz, Estrella Morente, Carminho, Björk o Yves Tumor.
Hasta ese corte que cierra el primer tercio, este álbum se muestra especialmente intenso y esquivo a las etiquetas, con pianos o violines melodramáticos y aparentemente clásicos, pero que se revuelven sometidos a una producción electrónica y que provocan sacudidas como éxtasis místicos cuando en muchas de las canciones parece estar ya todo dicho.
“Soy la reina del caos”, se autoproclama orgullosa en un álbum en el que hay ecos de Semana Santa y palmas flamencas, coros eclesiásticos, balada, canción italiana, poso portugués, dejes mexicanos y cuerdas arabizantes, y en el que, entre esa densidad, Rosalía no renuncia al humor: “La omnipresencia me tiene agotada”, canta.
Rosalía, una diosa universal
Tres años ha tardado en dar forma a este proyecto que toma el relevo al ya aplaudido ‘Motomami’ (2022), tanto a sus sonidos (buena parte de la producción lleva su sello), como a sus letras, ya que, como declaró recientemente, en este álbum “la palabra va por delante de la música”.
Lo indica que cante hasta en 13 idiomas, aunque el castellano sea la espina dorsal del proyecto, con versos de lenguas tan diversas como el ucraniano, el japonés, el mandarín, el inglés o el catalán, lo que da una idea de la vocación universal del mismo.
Según sus declaraciones, se divide en cuatro movimientos: “El primero habla de la pureza y su pérdida; el segundo, de la relación con el mundo; el tercero, de la gracia y la amistad con Dios; y el último, de las despedidas y el regreso”.
“Primero amaré el mundo y luego amaré a Dios”, canta en ‘Sexo, violencia y llantas’, el primero de los 18 cortes en la versión física de ‘Lux’ (15 en la versión digital), a través de los cuales ese dios tomará también diferentes formas más allá de un credo concreto, inspirándose a la vez en las vidas de santas de todo el planeta, de Santa Teresa de Jesús a Hildegarda de Bingen.
Son varios los momentos por ejemplo en que es la propia Rosalía la que encarna esa divinidad que se reparte por la tierra. En ‘Reliquia’, el segundo corte, la artista se va descomponiendo en fragmentos dignos de adoración. “Yo que perdí mis manos en Jerez”, dice por un lado quien también se deja “la mala hostia en Berlín”, para concluir: “Seré tu reliquia”.
“Sé que fui hecha para divinizar”, proclama justo después en ‘Divinize’, un tema en el que se declara “más viva que nunca” tras haber mordido la manzana, pese a lo que enfrenta a un dios benévolo: “Mi Cristo llora diamantes”, canta en ‘Mio Cristo’, antes de preguntarse “¿Cuántos puños te han dado que pudieron ser un abrazo?”.
¿Un recado para Rauw Alejandro?
Tras la ya conocida ‘Berghain’, su metáfora sobre un corazón que no ha encontrado quien estime correctamente su valor, llega ‘La perla’, el tema más accesible en su lectura, un ejercicio muy irónico en el que clama contra un “terrorista emocional” que se vende muy caro, aunque es “una decepción local”.
“Es una perla, una de mucho cuidado”, denuncia Rosalía, que da la pista de a quién se dirige cuando algo más adelante comenta que llevó su nombre grabado en las costillas, una posible alusión al tatuaje que se hizo como una declaración de amor a su expareja Rauw Alejandro, con el que canceló su compromiso de boda (“Nadie tirará arroz al cielo”, canta en ‘Focu ’ranni’).
Rosalía se plantea “renegar de este mundo” por ver si “en un mundo nuevo encontrará más verdad”, pero especialmente a partir de la dulce ‘Sauvignon Blanc’ decide que el camino es el de entregarse a un amor místico y más puro, el amor a uno mismo, y entrega por ejemplo ‘La rumba del perdón’.
“Ya me liberé / Te liberé”, entona antes, no obstante, en la empoderadora ‘Novia robot’, otra de las canciones más directas y contagiosas, en la que afirma orgullosa que nació para rebelarse y que si ella se pone guapa es “pa’ mi Dios” y no contra quien pretende cortar su libertad. “Él lo que quiere es el poder / No entiende que nosotras nacimos con él”, subraya.
‘Lux’ concluye con ‘Magnolias’, una fantasía habitual entre los vivos, la de imaginarse el funeral propio. En este caso, uno al que acuden hasta sus “enemigos” y en el que la barcelonesa pide que le arrojan las flores del título y azúcar moreno al ataúd, en paz consigo misma y su legado en esta tierra.
Javier Herrero.

